Una Historia de la Musica Rock

por piero scaruffi

(Traducido por David Medina)

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La era dorada del heavy metal

Los pioneros 1976-78

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Heavy-metal en los 1970s eran Blue Oyster Cult, Aerosmith, Kiss, AC/DC, Journey, Boston, Rush, y era el más teatral y brutal de los géneros del rock. No era fácil reconciliar éste género con él anti heroico ethos de la era punk. Podría parecer casi imposible revivir ese género, que estaban muriendo lentamente, en una era que valuaba el opuesto exacto del machismo, y que está produciendo un género más ruidoso y fuerte, hardcore.

En cambio, el heavy metal empezó su renacimiento en últimos años del new wave, capitalizando en el mismo fenómeno de las disqueras independientes. Hay que otorgar crédito principalmente a un contingente británico de bandas, que buscaban como lanzar una "nueva ola de heavy metal británico" durante la nueva ola (new wave) de la música rock.

Motorhead (1), formado por el ex bajista de Hawkwind, Ian "Lemmy" Kilminster, fueron el frente natural entre el heavy metal, Stooges/MC5 y punk-rock. Ellos tocaban un rock'n'roll demoníaco e implacable a velocidad supersónica: Iron Horse (1977), Metropolis (1979), Bomber (1979), Jailbait (1980), Iron Fist (1982), etc. Le tomó diez años a Kilminster para encontrar el perfecto balance y la correcta alineación, pero eventualmente entregó el álbum que le daba significado a Motorhead, Orgasmatron (1986).

Los otros pioneros de la nueva ola del heavy metal, Judas Priest (1) estaban redescubriendo la iconografía demoniaca y la sobre tonos góticos de Blue Oyster Cult y Black Sabbath en su segundo álbum, Sad Wings Of Destiny (1976). Se hicieron estrellas en los 1980s, cuando ellos abrazaron una apariencia futurista y sadomasoquista, y empezaron a elaborar baladas poderosas melódicas y grandilocuentes.

El primer álbum de Iron Maiden (1), Iron Maiden (1980), ser otra síntesis importante de estilos clásicos, desde Deep Purple a High Tide, desde Led Zeppelin a Rush, tanto himnos como amenazadores. Les bastó la adición del vocalista Bruce Dickinson para entregar álbumes tales como The Number Of The Beast (1982) o el complejo Powerslave (1984), el cual es casi rock progresivo, para escalar las listas.

Diamond Head (1), dirigidos por el guitarrista Brian Tatler y el vocalista Sean Harris, grabaron uno de los álbumes más originales del heavy metal británico, Lightning to the Nations (1980), que mezclaba a Black Sabbath y a King Crimson.

Estas bandas fueron pioneras en el renacimiento del heavy metal, pero todas tenían que esperar hasta mediados de los 1980s antes de cosechar los beneficios (comerciales) de este auge. Para entonces, una nueva generación de cabezas de metal hacía estruendo en las listas. Uno de los actos más exitosos, Def Leppard (1), amos de la fiereza de la guitarra, cambios de tiempo y contrapunto angular, añadieron arreglos electrónicos a Pyromania (1983) y transformaron golpes sísmicos tales como Pour Some Sugar On Me, de Hysteria (1987), en artificios barrocos.

En los Estados Unidos una banda unió, como ninguna otra, los mundos del new wave y del heavy metal: Van Halen (1), destinados a convertirse en la primer banda de heavy-metal en alcanzar las listas éxitos. Formados en Los Angeles por el guitarrista virtuoso holandés Eddie Van Halen (un acróbata de acordes golpeantes, vibratos exhaustivos, riffs es melódicos y glissandos tipo Hendrix) y el vocalista y símbolo sexual David Lee Roth, le dieron línea al género en Van Halen (1978), haciéndolo más atractivo para cualquier muchacho, y después lo redefinieron para una audiencia a un mayor cuando introdujeron el sintetizador, en Jump (1984).

Por 1984, heavy metal se había convertido en uno de los géneros más populares alrededor del mundo.

Black metal 1982-85

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Entre 1982 y 1985 un fenómeno verdaderamente internacional tomó lugar: el subgénero "gótico" del heavy metal se convirtió en un género por sí mismo, "black metal", el progenitor del "death metal". Venom (1) en England aumentó la dosis de metal más rápido y fuerte con Welcome to Hell (1981), el álbum pionero en vocales rugientes, y especialmente Black Metal (1982), mientras al mismo tiempo empujando las fronteras con la suite At War With Satan (1983). Mercyful Fate de King Diamond (1) en Dinamarca se enfocaba en temas macabros en Melissa (1983). Celtic Frost (1) en Suiza agregó arreglos sinfónicos, máquinas de ritmo, samples y sopranos álbumes tales como Into The Pandemonium (1987). Y Helloween (1) en Alemania encontró el común denominador entre el heavy metal, Amon Duul y las óperas de Wagner: las oberturas épicas y demoníacas de Walls Of Jericho (1986) como sobre tonos melodramáticos y marciales, sin mencionar tiempos tipo panzer y riffs de ametralladora.

El black metal fue particularmente exitoso en Escandinavia, donde bandas tales como Bathory (Suecia), Mayhem (Noruega) y Candlemass (Suecia) aseguraron que el rock gótico permanecería como un género principal por el resto de la década.

Pop-metal 1981-85

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La idea fue corrompida casi inmediatamente por las bandas de la escena "shock-rock" (o "metal-glam"), quienes debían más a Alice Cooper y a Kiss que a Deep Purple y a Led Zeppelin: Twisted Sister en Nueva York, cuyos himnos Bad Boys Of Rock And Roll (1981) y We`re Not Gonna Take It (1984) eran dignos de los Who, Motley Crue en Los Angeles, cuyo Live Wire (1982), Shout At The Devil (1983), Wild Side (1987) y Kickstart My Heart (1989) eran sermones depravados pero pegajosos de la vida callejera. Gwar sería el vulgar y perfecto ejemplo de ese día.

Joan Jett, la prodigio de los Runaways, creó una imagen femenina independiente, salvaje, furiosa y rebelde. Canciones tipo himno viscerales como Bad Reputation (1981) no fueron particularmente originales (básicamente, hard-rock con estribillos pop), pero hicieron a Jett la líder carismática del movimiento que sería llamado "riot grrrrls".

Sin embargo, el heavy metal estadounidense de los 1980s permaneció principalmente como un "pop-metal crossover", un generó que tendría su cima a mediados de los 1980s con Bon Jovi de New Jersey, dirigidos por el gritador melodramático John Bongiovi y el guitarrista acrobático Richie Sambora, una banda que acuñó un estilo grandilocuente con You Give Love A Bad Name (1986), Living On A Prayer (1986), Bad Medicine (1988), Lay Your Hands On Me (1988) y Blaze Of Glory (1990), mientras al mismo tiempo explotando clichés sentimentales en las baladas Wanted Dead Or Alive (1986), I'll Be There For You (1988), Bed Of Roses (1992) y Always (1994).

Una propuesta única en el hard-rock melódico fue presentada por Savatage (1) en Florida. Power Of The Night (1985) y especialmente la ópera rock Streets (1991) son experiencias terroríficas y pesadillas estilísticas.

Pompa y perdición 1982-85

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Otros originales del heavy-metal persiguieron temas pomposos y futuristas. En Nueva York, los remanentes de los Dictators se transformaron en Manowar (1), una banda de heavy-metal que se especializaba en atmósferas glaciales, visiones medievales majestuosas, mitología teutónica y escandinava, grandeza wagneriana, arreglos de art-rock, y, por último pero no menos importante, caricaturas tipo Conan. No es de sorprender, ecos de Blue Oyster Cult y Rush abundan en Battle Hymns (1982).

En Canada, Voivod (2) eran aún más explícitos en su imitación de Conan El Bárbaro, pero aún más únicos en elaborar su estilo cerebral y claustrofóbico. War And Pain (1984) y, en menor proporción, Rrroooaaarrr (1986) afinaron una forma espasmódica de contar historias épicas. Voivod finalmente alcanzó una síntesis original de estilos heavy-metal en Killing Technology (1987). Después de incorporar instrumentos electrónicos en Dimension Hatross (1988), alcanzaron su cima artística con Nothingface (1989).

Una banda de Los Angeles, Saint Vitus, tenía la idea que daría una carrera a una nueva generación de bandas de heavy-metal: tomar los riffs más lentos y oscuros de Black Sabbath, y tocarlos una y otra vez. Álbumes tales como Hallow's Victim (1985) eran repeticiones obsesivas de los clichés de Black Sabbath. Unos años después, esta música seria llamada "doom-metal".

Otros pioneros del doom fueron Pentagram de Maryland en álbumes tales como Relentless (1985).

Speed-metal 1983-85

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La escena "callejera" de Los Angeles preparó la mezcla del hardcore (Bad Brains, Black Flag) y glam-metal.

Expandiendo una idea de la humilde banda hardcore D.R.I., "speed-metal" fue inventado por Metallica (23). Empezaron bajo los auspicios de la desesperación punk, la cual ventilaron en los golpes epilépticos de Kill 'Em All (1983). Los chillidos yugulares (James Hetfield), y los ataques aéreos (Kirk Hammett, quien había reemplazado al miembro original Dave Mustaine, y la guitarra rítmica de Hetfield), el ritmo implacable (baterista danés Lars Ulrich, bajista Cliff Burton) crearon un sentimiento de sofocación que simplemente sería peor cuando el álbum procedía desde Hit The Lights a Metal Militia. Sin embargo, había numerosos tours de force estilísticos (reminiscencia de Diamond Head) concedidos en canciones tales como Pulling Teeth y Seek & Destroy y el himno Four Horsemen pertenecía a otra época. Esa época fue inaugurada oficialmente por Ride The Lightning (1984), un trabajo que documentaba la metamorfosis del "thrash-metal" (en la cual todos los instrumentos eran "thrashed (golpeados fuertemente)" sin atención al detalle o la armonía) al "speed-metal" (en la cual la melodía, los solos de guitarra, cambios de tiempo y dinámica de la canción empezaron a prevalecer). De repente, las piezas extensas e intrincadas de Master Of Puppets (1986) exhibían un sonido elegante y brillante que era más apropiado para la música clásica que para el rock'n'roll. El balance entre las proezas instrumentales supersónicas, ingenuidad narrativa y urgencia romántica solo tenía pocos precedentes en el campo del rock progresivo. La constante evolución de la banda llevó al pretencioso y austero And Justice For All (1988) y al pop-metal clásico de Metallica (1991), un trabajo pensativo que introducía baladas de medio tempo y cuerdas de cámara, y que coronaba su búsqueda por la atmósfera más grave con Enter Sandman.

Mientras tanto, el disparo de Megadeth de Dave Mustaine (2) en Los Angeles era no menos aterrador en su primer álbum, Killing Is My Business (1985). El hiperrealismo de Peace Sells (1986) habría nuevas vías para género, mientras una alineación y versátil elaboró Rust In Peace (1990), la cima emocional de Mustaine, así como el pretencioso Countdown To Extinction (1992).

El tercer miembro de la tríada del speed-metal, Slayer (1) fueron, antes que nada, el enlace entre el black metal de Venom y el death-metal de Death, via Show No Mercy (1983) y un punto de referencia tal como Reign In Blood (1986).

Otra banda permanece entre los progenitores del speed-metal: Exciter (1), desde Canadá, quienes conformaron el género con el explosivo Heavy Metal Maniac (1983).

San Francisco cultivó a un grupo de locos del speed-metal quienes debutaron entre 1985 y 1986: Death Angel, con Ultra Violence (1986), Exodus, con Bonded By Blood (1985), Vicious Rumour, con Soldiers Of The Night (1985), y Testament, con The Legacy (1987).

Nueva York crió a dos de los mejores. Anthrax (1) elaboró unos cuantos clásicos: Spreading the Disease (1985), su tributo subversivo al hardcore maníaco, Among The Living (1987), un modelo de incandescencia elegante, y, hasta cierto límite, el concepto apocalíptico Persistence of Time (1990). White Zombie (2) había empezado con Soul Crusher (1987) y un sonido proto-grunge que era abominable y formidable en la tradición de MC5 y Blue Cheer, pero abrazó al speed-metal en el derivativo Make Them Die Slowly (1989), y entonces distorsionar género reproducir el melodrama de horror La Sexorcisto (1992). Una actitud más seria, acoplada con una producción futurista y referencias a los clichés de moda del grunge y del industrial-metal, aparecieron en Astro-Creep: 2000 (1995).

La segunda generación del speed-metal incluye dos bandas desde Arizona, Flotsam & Jetsam y Sacred Reich.

La banda que hizo al speed-metal un lenguaje universal fue Sepultura (12), formado en Brasil por el vocalista y guitarrista Max Cavalera. Ellos empezaron su búsqueda del speed-metal estadounidense con Morbid Visions (1986), una profecía profunda de decadencia moral, pero afirmó un estilo original en su tercer álbum Beneath The Remains (1989). Arise (1992) completó su misión histórica, al fusionar la virtuosidad majestuosa del sonido de Metallica y las atrocidades del sonido del naciente death-metal. Después Sepultura buscando lo comercial, relajó algo de la ferocidad y agregó un toque de música brasileña, en Chaos A.D. (1993), su álbum menos original pero el más exitoso. Su obra maestra, Roots (1996), fue la unión de ambos mundos, un intento burdo de tender un puente entre la vanguardia y lo comercial a través de una cornucopia de sonidos promiscuos (orgías tribales y extravagancias de horror, solos psicodélicos y sampleo no ortodoxo, complejidades pegajosas y riffs tipo panzer).

Grindcore 1986-88

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Bajo la presión del hardcore, el ritmo del heavy metal se hacía cada vez más rápido, llevando a Welcome to Hell de Venom (1981) y Show No Mercy de Slayer (1983), los dos manifiestos de una nueva y epiléptica clase de música. A mediados de los 1980s, Nuclear Assault de Nueva York (1), un derivado de Anthrax, inauguró oficialmente el "grindcore" con Game Over (1986), y lo perfeccionó con Survive (1988). Las raíces del grindcore pueden encontrar en dos de los grupos hardcore de Boston de los 1980s, que introdujeron los dos elementos clave del grindcore: el ritmo frenético y las vocales como gruñido. Deep Wound, con el joven J Mascis (en la batería) y Lou Barlow, tocaban las micro canciones del EP Deep Wound (1983) a una velocidad supersónica (el precursor del "blast beat (ritmo explosivo)" del death metal). Siege, quien grabó solo una cinta de demostración de seis canciones y tres pistas para una compilación en 1984, contaba con los gruñidos del vocalista Kevin Mahoney.

El género se hizo popular inmediatamente en Gran Bretaña, donde simplemente siguió los pasos de Crass y Discharge. Napalm Death (1), dirigidos por el trío fenomenal del lunático Lee Dorrian, el baterista epiléptico Mick Harris y el guitarrista kamikaze Justin Broadrick, definieron un nuevo estándar para el ritmo ultrasónico y melodías fragmentadas en Scum (1987) y lo llevaron a una pared de ruido desesperada en su grabación de referencia, From Enslavement To Obliteration (1988).

Las culturas grindcore y death-metal se encontraron en Carcass (1) lanzando Reek Of Putrefaction (1988), una pesadilla de horror narrada por un zombie que hizo que el término "grandilocuente" tenga un significado patético. Después acercarse a la "música" en Symphony Of Sickness (1989), refundaron el género con las piezas extensas de (una contradicción en términos) de Necroticism: Descanting The Insalubrious (1991). Bolt Thrower (1) debutó con un concentrado de clichés grindcore, In Battle There Is No Law (1988), pero su segundo álbum, el concepto "fanta-macabro" Realm Of Chaos (1989), fue uno de los trabajos más originales de la escuela.

Death-metal 1987-89

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Mientras tanto, bajo la misma presión del creciente frenesí, el "black metal" estaba montando en "death-metal". El "death-metal" nació de la fusión del speed-metal de Slayer, black metal de Helloween, y grindcore de Napalm Death. El término fue acuñado por Possessed en San Francisco, para su Seven Churches (1985), pero la cuna del género realmente fue Florida, el pronto encontraría con un número de bandas viciosas, truculentas y brutales.

Death (1) abrió la fiesta con Scream Bloody Gore (1987), pero su fantasía mejor realizada fue Leprosy (1988), y reintrodujeron las habilidades técnicas en Human (1991), también acuñaron una nueva forma "progresiva" de death-metal en Individual Thought Patterns (1993).

Aún más austero y oscuro fue Deicide (1990), aunque Deicide (1) nunca alcanzaría su sed de sangre. Altars Of Madness de Morbid Angel (1989) y Slowly We Rot de Obituary (1989) eran aún más predecibles. Comparados con el canon simple las bandas de Florida, los álbumes de Sadus de San Francisco (1), tales como Illusions (1988), eran articulados y (relativamente hablando) barrocos.

Progressive-metal 1986-89

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El heavy-metal en los 1980s no era sólo ruido y frenesí. Había bandas experimentando con toda clase de mezclas e híbridos. Los eclécticos Living Colour de Nueva York (1), un grupo de afroamericanos con el guitarrista tipo Hendrix, Vernon Reid, y el baterista William Calhoun, ofrecían una mezcla sofisticada de blues, hard-rock, funk y jazz en Vivid (1988). 24-7 Spyz, de las mismas raíces culturales, fusionó los sonidos de la juventud blanca violenta (hardcore y heavy metal) con los sonidos de la juventud negra violenta (rap, funk, reggae). Otro ejemplo de fusión blanca/negra fue el multirracial Dan Reed Network de Oregon.

El progressive-metal floreció en Seattle, donde Queensryche (1) acuñó una de sus obras maestras, él álbum conceptual y psicodrama Operation: Mindcrime (1988). Otros álbumes metal intrincados y solemnes fueron grabados en el área de Seattle por Sanctuary, particularmente Refuge Denied (1987), y el tecladista Greg Giuffria, cuya larga carrera alcanzó su cima con House Of Lords (1988).

Fates Warning de Ohio alcanzó un nivel de abstracción aún más alto que Queensryche con No Exit (1988) y especialmente Perfect Symmetry (1989), sin mencionar el álbum conceptual en doce movimientos Pleasant Shade of Gray (1997), álbumes enaltecidos por las vocales psicóticas de Ray Alder, los ritmos convulsionados y el contrapunto sofisticado.

En Texas, King's X (1) selló una marca de prog-metal similar a la de Rush con Gretchen Goes To Nebraska (1989), mientras que Pantera (1), quienes habían estado tocando pop-glam-metal por toda la década, eventualmente cambiaron de estilo inventaron algo nuevo con el granítico Cowboys From Hell (1990).

Unos cuantos guitarristas ignoraron la tentación del estrellato del grupo y se enfocaron en su estilo original. Joe Satriani (1) dirigió el grupo con el impresionismo emocional de Surfing With The Alien (1987), pero fue Eric Johnson (1) quien abrió nuevos caminos con Tones (1986), un despliegue impresionante de interpretación virtuosa, aunque se hizo más famoso con el más convencional Cliffs Of Dover (1990).

Sonido de la calle, 1987

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Los Angeles terminó la década con el sonido épico de la "escena callejera", un sonido hard-rock salvaje y crudo que estaba sumergido en hiperrealismo, nihilismo, furia y desesperación; la banda sonora quintaesencia de la alineación urbana. En la tradición de los Rolling Stones y de los Sex Pistols, Guns N' Roses (11) fueron una banda de psicópatas, delincuentes, maníacos sexuales, drogadictos y alcohólicos que les gustaba mostrar y sonar como ellos eran. Appetite For Destruction (1987) fue una experiencia tan aterradora como ser lanzado en un callejón oscuro y estrecho del peor vecindario de Los Angeles. Las vocales acrobáticas anti heroicas, ofensivas y vulgares de William "Axl Rose" Bailey mantenían el ataque de doble guitarra de Saul "Slash" Hudson y Jeff "Izzy Stradlin" Isabell, quienes fueron indulgentes en conciertos descontrolados de riffs agudos e implacables. El ruido, la energía, las letras transformaron cada canción en una pelea a puño sangrienta. Use Your Illusion (1991) agregó pretensiones artísticas al espíritu rebelde de sus interpretaciones, y, en cierto sentido, declaró la misión imposible de la banda.

La conmoción fue injustificada en el caso de Jane's Addiction (1), una de las bandas más sobrevaluadas de la era, dirigidos por el cantante histérico Perry Farrell y el guitarrista demoníaco David Navarro. Nothing's Shocking (1988) era ciertamente un fresco poderoso de decadencia moral e inseguridad (chillidos expresionistas, truenos de heavy-metal y vértigos psicodélicos), pero sus pretensiones artísticas no estaban soportadas por habilidades adecuadas, y Ritual De Lo Habitual (1990) sonaba como una versión infantil de Led Zeppelin.

Faster Pussycat (1) hacía referencia a los cantos furiosos de los Rolling Stones, Aerosmith y New York Dolls en Faster Pussycat (1987) y especialmente Wake Me When It's Over (1989). LA Guns fueron los fundadores menos teatrales y violentos.

No todas las bandas metal de Los Angeles eran glam-rockers: Big F (1) Big F (1989), dirigidos por John "Shreve" Crawford (quien había escrito los éxitos de Berlin), tocaba una mezcla original de blues-rock y heavy metal.

Funk-metal 1984-86

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Una de las grandes ideas de "fusión" de los 1980s era la idea de integrar ritmos brutales y estilos vocales de música funk y rap con el estilo de guitarra brutal del heavy metal. Los álbumes pioneros de los Red Hot Chili Peppers (2), Red Hot Chili Peppers (1984) y Freaky Styley (1985), básicamente descubrieron lo que George Clinton y Jello Biafra tenían en común. El ímpetu punk de estos álbumes se debía en gran parte al estilo hipnotizante del bajista original de Fear, Michael "Flea" Balzary, pero también debido a su trasfondo (sub)cultural: la escena decadente, histriónica e irreverente de Hollywood. Los sobre tonos excesivos de heavy-metal de The Uplift Mofo Party Plan (1987) erraron el punto, y, cuando John Frusciante remplazó el guitarrista Hillel Slovak quien había muerto de una sobredosis, la banda adoptó un sonido comercial. Mother's Milk (1989) y Blood Sugar Sex Magik (1991) dejaron la furia y el sarcasmo tras, otro signo de que la escena de Los Angeles estaba atravesando por un programa de rehabilitación doloroso.

Un acercamiento más suave y más satírico a la fusión funk-ska-soul-rock fue propuesto por Fishbone (2). El mejor documento de su estilo frenético, exuberante y alegre fue su EP debut, Fishbone (1985). Fishbone continuaba la tradición que venía desde los Coasters y que había sobrevivido vía Madness. La música de fiesta modelada a partir de bromas estudiantiles creció en una forma de arte en Truth And Soul (1988) y alcanzó una síntesis formidable de antiguo y moderno, de blanco y negro, de arte "baja" y "alta", en Reality Of My Surroundings (1991), un álbum que era tanto ambicioso como sorprendente.

San Francisco extendió la idea con el trabajo creativo y satírico de dos de las más grandes bandas de finales de los 1980s. Faith No More (12) creó un híbrido estilístico que era inventivo, dinámico, con empuje y pegajoso a la vez. We Care A Lot (1985) intentó una fusión/fisión de géneros que estaban virtualmente en oposición, tales como punk-rock, funk, rock progresivo, hip-hop, heavy metal, music-hall. El temible trío del tecladista Roddy Bottum, vocalista Chuck Mosley y guitarrista Jim Martin perfeccionó su contrapunto en Introduce Yourself (1987), un caldero de riffs memorables, melodías como himnos, efectos de sonido excéntricos, partituras elaboradas, sonidos electrónicos feroces. El grupo brilló a través un repertorio que corría la gama desde lo ingenuo y romántico hasta lo frío y sinfónico. El vocalista de Mr Bungle, Michael Patton, tomó la dirección de la banda en Real Thing (1989), el cual no cambió la dirección para nada, a pesar de su creciente encanto comercial. El mismo balance de elementos antípodas (de perdición y ligereza, de etéreo y agresivo) impulsó las canciones versátiles de Angel Dust (1992).

Por otro lado, la mezcla estilística implacable de Victim's Family, empezando con su álbum debut Voltage And Violets (1986), hacía referencia al jazz-core torcido de los Minutemen, a pesar de lo teatral de la guitarra de Ralph Spight.

La primera estrella de este nuevo estilo compuesto, Lenny Kravitz, reciclo la fusión de soul, funk y rock ya elaborada por Jimi Hendrix, Sly Stone y Prince en Let Love Rule (1989), mientras Introducing the Hardline de Terence D'Arby (1987) se inclinaba hacia el lado "soul" de la ecuación.

Grunge 1985-86

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Nueva York presenció un renacimiento del hard-rock con raíces en la tradición blues-rock con Raging Slab y los Masters Of Reality, pero el hard-rock tuvo su mayor regreso en Seattle. La influencia de las nuevas bandas de Seattle sería más grande de lo que nadie se había imaginado en el momento. Los grupos que empezaron su carrera en la segunda mitad de los 1980s acuñaron el estilo psicodélico/hard-rock que se convertiría en uno de los eventos más sensacionales de la década siguiente.

Green River (1) estaba formado por el vocalista Mark "Arm" McLaughlin, el bajista Jeff Ament y los guitarristas Steve Turner y Stone Gossard. El grunge básicamente nació con su EP debut, Come On Down (1985). El EP Dry As A Bone (1987) y su único de larga duración, Rehab Doll (1988), desarrolló su pasión por Led Zeppelin, Black Sabbath y el garage-rock de los sesentas. Cuando Green River separó, Gossard y Ament formaron Mother Love Bone y Pearl Jam, mientras que Arm yTurner formaron Mudhoney.

Skin Yard de Jack Endino tocaba un heavy metal frío, frígido e inhumano influenciado por los Swans y Black Sabbath, por ejemplo en Skin Yard (1986).

Los Screaming Trees (2), dirigidos por el vocalista Mark Lanegan, mezcló el folk-rock, hard-rock y el rock psicodélico en sus primeros álbumes, particularmente Even If And Especially When (1987). Ellos progresaron de una mezcla punk de garage-rock de los sesentas, power-pop y roots-rock a un estilo etéreo único, que alcanzó una majestuosidad trascendente en Sweet Oblivion (1992), un trabajo ambicioso que corría la gama desde Blind Faith a Neil Young, y en Dust (1996), un trabajo principalmente atmosférico cuyos arreglos eran casi sinfónicos.

Los Melvins (2) redescubrieron "stoner-rock" al exagerar los ritmos lentos, pesados y oscuros de Blue Cheer y Black Sabbath. Buzz Osbourne (vocales y guitarra) Dale Crover (batería) y Matt Lukin (bajo) esbozaron la idea primero en Gluey Porch Treatments (1987). Después de que Lukin se unió a Mudhoney, Osbourne, Crover y el nuevo bajista Lori Black desarrollaron completamente la idea con Ozma (1989), donde las canciones se hicieron monolitos de acordes feos, repetitivos y masivos, ajustados a proporciones titánicas; meditación tibetana en el infierno. Aunque sus obras maestras eran piezas extensas, monótonas y obsesivas, algo entre un flujo de conciencia y un caminar de dinosaurio en lento movimiento: Boris, de Bullhead (1991); Charmicarmicat, del EP Eggnog (1991); Hung Bunny, del mini álbum Lysol (1992). El trío abandonó esa manía patológica en Houdini (1993) y Stoner Witch (1994), el cual coleccionaba "canciones" y no sólo cargas pesadas de riffs desagradables. Más adelante, los Melvins se volvieron candidatos al título de la banda más autoindulgente en el mundo.

Los fundadores de Green River, Stone Gossard y Jeff Ament formaron Mother Love Bone, y empezaron una nueva carrera con Apple (1990), un álbum que sonaba como una colección de sobrantes de Led Zeppelin. Con su vocalista, Andrew Wood, murió de una sobredosis, los dos firmaron otra banda, Pearl Jam (2) que se convirtió en uno de los íconos del grunge. Pearl Jam inventó (o reinventó) un sonido de hard-rock que cambió el mundo, y estableció un nuevo estándar de ética profesional. Dirigidos por el surf-punk de San Diego, Eddie Vedder, ellos de alejaron de cualquier pretensión intelectual y se enfocaron en el riff de guitarra. Uno podría decir que su obra entera está hecha de una idea melódica y una idea de riff. Ellos convirtieron a la obsolescencia en una ideología. Ten (1991) era majestuosa y teatral, y claramente encontró el punto medio entre la violencia extrema del hardcore y la música cerebral del rock alternativo, porque Vs (1993) estableció una marca de copias vendidas en la primer semana de lanzamiento. Más pensativo y más melódico, Vitalogy (1994) mostró que había un alma bajo los clichés.

Mudhoney (2), la banda de Mark "Arm" McLaughlin y Steve Turner, eran, en cambio, garage-rockers. El sonido incendiario y elemental inaugurado con el sencillo Touch Me I'm Sick (1988), el EP Superfuzz Bigmuff (1988) y el álbum Mudhoney (1989) era una mezcla interesante de clichés del garage-rock (distorsiones viscerales, riffs descuidados, melodías tipo himno) y clichés hardcore (ritmos atacantes, focales epilépticas, música compleja sinsentido). Every Good Boy Deserves Fudge (1991) arregló el desorden y eliminó el hedor, pero, básicamente, uno podría asegurar que Mudhoney continuó tocando la misma canción una y otra vez.

El riff se convirtió en un tótem con Soundgarden (2), lidereado por Chris Cornell, uno de los pocos vocalistas que podía ser tanto enfático y monótono dentro de la misma canción, impulsados por el guitarrista Kim Thayil, uno de los grandes discípulos de Tony Iommi y Jimmy Page, y anclados en la sección rítmica sísmica del bajista Hiro Yamamoto y el baterista Matt Cameron. Ultramega OK (1988) y Louder Than Love (1989) falsificaba el sonido clásico de Black Sabbath y Led Zeppelin, y lo mejoró (al menos en el primero) con un poco de furia punk-rock y tensión heavy-metal, pero las masas lo amaban, y la rutina de la banda (y la venta) los llevó al éxito masivo de Badmotorfinger (1991), aunque Temple Of The Dog (1991), un esfuerzo conjunto entre la mitad de Pearl Jam y la mitad de Soundgarden, fue probablemente más sincero y original. Las malas noticias es que Soundgarden estaba tocando en piloto automático, pero las buenas es que ellos eran capaces de elaborar la forma más barroca de hard-rock que se haya hecho. El tour de force de Superunknown (1994) no sólo fue la cima de su manierismo, pero quizás el último canto de cisne del grunge.

Otras formas de proto-grunge fueron el estilo fuerte y vulgar de Tad (la banda de Tad Doyle), y el estilo fabril y tipo blues de Voodoo Gearshift.

Seattle se convirtió en en una mina de oro con Nirvana (2), formado por el vocalista/guitarrista Kurt Cobain y el bajista Krist "Chris" Novoselic. Ellos, también, tocaban hard-rock, pero también inyectaron dosis anormales de emoción en esto y tenían un olfato melódico del que carecían los otros. Bleach (1989) era rudimentario, salvaje y frágil a la vez. Nevermind (1991), con el nuevo baterista Dave Grohl (ex-Scream), aumentó el factor melódico, y encontró un mayor equilibrio poco probable entre pathos y disgusto, ternura y furia, melancolía y rebelión. Si Nevermind había sido el manifiesto de una era, el brutal In Utero (1994) era la odisea personal de Cobain. Sonando como el tímido alter ego de Neil Young, ellos abrazaron el sentir de su generación (el "espíritu adolescente"). Su sonido se convirtió en la banda sonora del colapso nervioso de una generación. Y más cuando Cobain se quitó la vida en 1994.