Una Historia de la Musica Rock

por piero scaruffi

(Traducido por David Medina)

TM, ®, Copyright © 2008 David Medina & Piero Scaruffi All rights reserved.


Autor | Tabla de Contenidos

Para comprar el libro


Cow-punks 1984-86

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

Igual que la explosión creativa de 1966 fue seguida de la "realineación" de los 1970 (con Bob Dylan, los Byrds y los Grateful Dead de regreso a sus raíces musicales), lo mismo fue para el "new wave" de 1976 seguido de un renacimiento del rock de raíces. En unos cuantos años, el rock'n'roll fue desde la fiebre blasfema del punk-rock a los ritmos tradicionales del rock de raíces

La diferencia entre 1980 y 1970 fue que en los 1980s la "realineación" tuvo lugar poco a poco. De hecho empezó de una forma disfrazada, con la emergencia de bandas de punk que desfiguraron estilos tradicionales, tales como X, Dream Syndicate y Gun Club.

La idea llegó el fenómeno de los "cow-punks", punks quienes tocaban música country pero ponían sus historias en el ambiente de los inadaptados, de la misma forma que Gram Parsons lo había hecho una generación atrás. Las grabaciones importantes del género incluían muchos álbumes hechos en el sur: Native Sons (1984), por Long Ryders de Kentucky; Lost And Found (1985), por Jason & The Scorchers de Tennessee; Dash Rip Rock (1986), por Dash Rip Rock de Louisiana, Scarred But Smarter (1986), por Drivin'n'Cryin' de Georgia.

Fetchin Bones de Carolina del Norte (12) fueron, por mucho, los "cow-punks" más espectaculares de la era. Cabin Flounder (1985) era un rock de raíces crudo dinamitado por la histeria vibrante de la vocalista Hope Nicholls (una mezcla entre Patti Smith, Exene Cervenka de X y Chrissie Hynde de los Pretenders). La banda tocaba un garage-rock epiléptico bordeando con el desplome nervioso, desdibujan de la línea entre el rockabilly, slam-dance y hoe-downs. El énfasis rítmico que y el ruido de la doble guitarra se hizo aún más crudo e irreverente en Bad Pumpkin (1986), mientras Galaxy 500 (1987) fue principalmente un tour de force de la vocalista.

Los Angeles se convirtieron en el cuartel de la primer ola cowpunk, gracias a Tex & The Horseheads de Tex & The Horseheads (1984), Blood On The Saddle de Blood On The Saddle (1984), Town + Country de los Rave-ups (1985), Lone Justice de Lone Justice (1985), el álbum que presentaba a la cantante Maria McKee, Next Saturday Afternoon de Thelonious Monster (1987), y Tales Of The New West de los Beat Farmers (1985) en San Diego. Johnette Napolitano llevó su Concrete Blonde a través del rock'n'roll rústico y populista de Concrete Blonde (1987).

Great Plains de Ohio, dirigidos por el vocalista nasal Ron House y con el organista Mark Wyatt, entretenía a los colegios con una mezcla alegre, ingeniosa y pegajosa de cow-punk y folk-rock en Born in a Barn (1984).

Populismo 1984-86

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

La última criatura de los barrios de Los Angeles, Los Lobos (2), reciclaban una combinación exuberante de rhythm'n'blues y tex-mex, de Doug Sahm y Flaco Jimenez. How Will The Wolf Survive (1984) fue posiblemente el primer álbum en encontrar el común denominador entre el acordeón, bajo sexto, guitarra de rock y batería. Y lo hizo con el espíritu de la música punk: Las fugas de guitarra incendiarias de Cesar Rosas, el tenor tronante de David Hidalgo y la urgencia incontrolable del baterista Louie Perez crearon una mezcla explosiva. Repitieron esa orgía de ritmos sólo una vez más, con una mezcla demoníaca Shakin' Shakin' Shakes (1987), porque fueron madurando como trovadores románticos del barrio y como escolares caligráficos eclécticos de estilos musicales. El conmovedor The Neighborhood (1990) y Kiko (1992) fueron simultáneamente pensativos y enciclopédicos. Por un lado, las canciones zambullían al escucha en el mundo de los chicanos. Por el otro, los arreglos mezclaban pasajes orquestales a` la Duke Ellington, acordeones cajun, tiempos de cumbia, rhythm'n'blues de New Orleans, polkas dirigidas por mandolinas, boogie, funk y rock'n'roll. El melodrama social cáustico, fatalista y nostálgico de Los Lobos se había convertido en la banda sonora del crisol estadounidense y del sueño americano.

Con Johnson (1988), Pontiac Brothers de Los Angeles cambiaron el énfasis hacia el rock populista en la vena de los Rolling Stones y Bruce Springsteen.

Los héroes de la clase trabajadora de Boston fueron Del Fuegos de Dan Zanes (1), cuyo Longest Day (1984) sonaba a los 1970s, fusionando "rock de la clase obrera" estadounidense (Springsteen, Seger, Mellencamp) y "pub-rock" británico (Costello, Parker, Lowe).

En la misma ciudad, Treat Her Right, la primer banda de Mark Sandman, narraba historias aterradoras en Tied To The Tracks (1989) usando el blues como un vehículo pero un blues que era demasiado suave para seguir siendo blues.

Entre las voces populistas más grandes de Nueva York de la segunda mitad de la década, los líderes fueron los Del-Lords (2), formado por el ex guitarrista de Dictators Scott Kempner. Kempner, uno de los más grandes narradores de historias de la música rock, escribió las épicas suaves de Frontier Days (1984) al encontrar una improbable tierra común entre los sonidos de los sesentas (ganchos de Mersey-beat, coros surf, distorsiones garage) y sonidos de las raíces (baladas vaqueras, melodías folk, guitarras tipo Byrds, ritmos blues a` la Creedence Clearwater Revival). Refinando esa idea con un sentido más profundo de identificación con sus anti héroes, Johnny Comes Marching Home (1986) sonaba como ciclo de odas solemnes a la villa estadounidense, en el espíritu de Born In The USA de Springsteen y Southern Accents de Petty, mientras continuaba la búsqueda sónica por un compromiso entre los Blasters y los Fleshtones (y además en Nashville). Si el sonido hard-rock de Based On A True Story (1988) sonaba fuera de contexto, Lovers Who Wander (1990) era un canto de cisne conmovedor, casi filosófico que envolvía la misión del grupo en llamas de gloria.

Absolute Grey de Elizabeth Brown (1), también de Nueva York, ensambló temas dramatizados cuidadosamente en What Remains (1986), así como en su sucesor Sand Down The Moon (1987) que no sería lanzado por tres años.

El segundo álbum de los Silos, Cuba (1987), era un ejemplo de cómo esta generación podría ser derivativa de los clásicos sin sonar como clásicos para nada.

Pocas agrupaciones de rock de raíces pudieron fusionar el tono doméstico y épico en la forma en que los Walkabouts de Seattle (2) lo hicieron. Las elegías melancólicas de Chris Eckman, las armonías solemnes y fúnebres de Carla Torgeson, y un sonido folk-rock que sonaba a un Fairport Convention más ruidoso, llevó al vibrante Cataract (1989) y el profético y desolado Scavenger (1991). El fresco vasto de New West Motel (1993) empezó una progresión hacia arreglos aún más excéntricos.

Rock de raíces de la costa oeste 1985-86

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

La Bay Area estaba aterrorizada por los roqueros de raíces más locos de todos, Camper Van Beethoven basado en Santa Cruz (23), una de las bandas más brillantes e influyentes de la década, dirigidos por el vocalista y guitarrista David Lowery y el multi instrumentalista Jonathan Segel. Otras bandas habían intentado una fusión folk/punk, pero su versión era positivamente demencial. El hilarante Telephone Free Landslide Victory (1985) ofrecía una mezcla alegre de ska, country, surf, rock'n'roll, y, por último pero no menos importante, world-music falsa, con un espíritu derivado de (por lo menos) punk, los números novedosos de los 1950s, el music-hall, jug-bands de los 1940s, bandas sonoras de Ennio Morricone, y los locos psicodélicos de los 1960s. Sonaba como el punto de encuentro improbable entre Syd Barrett, Frank Zappa, los Third Ear Band y los Holy Modal Rounders. Las habilidades instrumentales aumentaron (particularmente las partes de teclados y violín de Segel), on II & III (1986), permitiéndoles mayor libertad tan lejos como el contrapunto lo permite, pero también llevándolos a interpretar un rock de raíces más regular (es decir, a enfocarse más en la música y no en las bromas). Su tercer álbum, Camper Van Beethoven (1986) no era más una interpretación de la world-music sino una nueva clase de world-music. Al fusionar la energía psicótica del primer álbum y la ultra fusión erudita del segundo álbum, Camper Van Beethoven había producido la última blasfemia del folk. Finalmente adoptaron un sonido más comercial en Our Beloved Revolutionary Sweetheart (1988), sin sacrificar la idea de mezclar géneros intocables pero altamente reducidos a su negligencia musical, y un tono serio y adulto en Key Lime Pie (1989), una colección de baladas (relativamente) sutiles que evocaban a Neil Young y Bob Dylan.

La escena de San Francisco ofrecía una variedad de bandas de folk-rock. Donner Party de Samuel Coomes (1) se especializaba en rock de raíces ecléctico y ligeramente psicodélico en sus dos álbumes auto titulados, Donner Party (1987) y Donner Party (1988), particularmente el último, sólo un poco más elegíaco y nostálgico.

Los Catheads (3), una especie de supergrupo, con el vocalista Mark Zanandrea, el guitarrista original de Ophelias, Sam Babbitt, el bajista original de X-Tal, Alan Korn y la baterista de Donner Party, Melanie Clarin, hacían referencia a la ingenuidad angelical de los hippies. Hubba (1987) fue una infusión gentil de country, blues y folk, mientras Submarine (1988) experimentaba con arreglos neoclásicos y guitarras de hard-rock. It Thing de Zanandrea y Clarin fue la continuación idea de los Catheads: The Ode (1992) condimentados en la yuxtaposición del pop y rock, de la tradición y new wave, de lo etéreo y lo agresivo.

Thin White Rope (2), desde el cercano Davis, desplegaban los sobre tonos psicodélicos más fuertes, de los cuales sus mejores álbumes, Exploring The Axis (1985) y Sack Full Of Silver (1990), se unían a la angustia existencial de Guy Kyser, lanzando visiones de una perdición majestuosa entre vendavales de country-rock casi raga e hipnótico.

Otros álbumes de rock de raíces notables de la segunda mitad de los 1980s de las bandas de la Bay Area incluyen: Downy Mildew's Broomtree (1987), Wire Train's In A Chamber (1983), 28th Day's 28th Day (1985).

American Music Club (13) permanece como uno de los grupos que transformó el rock de raíces en una experiencia íntima y casi trascendental. El pesimismo lacónico de Mark Eitzel, a medio camino entre la desesperanza tranquila de Gram Parsons, los lamentos funerales de Nick Drake, y la agonía ensoñadora de Tim Buckley, actuaba como centro de masa para los psicodramas atmosféricos de Engine (1987). La dialéctica entre los instrumentos (incluyendo fragmentos borrosos de teclados y cuerdas) y las vocales puntuaban las melodías evanescentes de Big Night, At My Mercy, Outside This Bar, en una forma que era también reminiscencia de Van Morrison. El flujo de conciencia de Eitzel alcanzaba una tensión visceral en California (1988), un trabajo que era más austero y más introvertido. Firefly, Bad Liquor, Blue And Grey Shirt y Highway 5 no eran canciones sino fragmentos de comunicación rota. La banda era indulgente en impresionismo psicológico, dejando que las palabras de Eitzel fluctuaran en una nube de emociones. También fue un tour de force vocal de Eitzel, cuyas historias seguían modulando tanto la furia como el romance, personificando tanto al cantante suave como el gritador. El desolado y lírico United Kingdom (1989) parecían completar la autoflagelación espiritual de Eitzel, además absorber más de la elocuencia jazz, soul y gospel para canciones tan aventureras como The Hula Maiden y Heaven Of Your Hands. La pesadilla se aligeró en Everclear (1991), el álbum que marcaba la transición desde el panorama "cerrado" de la primera fase al panorama "abierto" de la segunda fase. Menos intenso pero más humano, solamente un par de momentos (The Confidential Agent y Miracle On 8th Street) llamaban a agonías pasadas, pero la interpretación estaba mejor lograda y los arreglos más articulados. El sonido más complejo, denso y atmosférico Mercury (1993), el cual contiene The Hopes And Dreams of Heaven's 10,000 Whores, y el soul-pop sofisticado de San Francisco (1994), capitalizaba en la habilidad de Eitzel para unir melancolía elegante y pasión creciente.

Rock de raíces de Texas 1986-89

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

Las bandas de Texas, por el otro lado, están más en el lado "cow" que en el "punk" de la ecuación. Con centro en el intelectual Austin, ellos estaban intentando seriamente ser parte de una tradición, aun cuando ellos estaban envueltos en la cultura del punk. Timbuk 3 tomó de los Dire Straits y de la fase country-rock de Bob Dylan para Greetings From (1986). Wild Seeds de Michael Hall (1) toma prestado de la empatía intensa de Bruce Springsteen y Tom Petty y las unió a un caleidoscopio de sonidos de los sesentas en Brave Clean + Reverent (1986). Poi Dog Pondering, un grupo de siete integrantes (incluyendo a la violinista Susan Voelz), sonaba a las "jug bands" de los 1950s en su EP debut Poi Dog Pondering (1988), un caldo creativo de country & western, zydeco, skiffle, pop, jazz, folk-rock. Texas Instruments preparó una de las mejores síntesis de folk-rock y punk-rock con Sun Tunnels (1988).

En álbumes tales como Hello Young Lovers (1989), Glass Eye (1) preparó una fusión única de jazz-country-rock que era tanto cerebral como desapegada, la antítesis de su era.

Rock de raíces de los Grandes Lagos 1986-89

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

Los Grandes Lagos tenían su propia parte de la acción. Wisconsin, donde los Violent Femmes habían cambiado para siempre el significado de "rock de raíces", fue particularmente fértil. Dirigidos por los cantautores Sammy Llanas y Kurt Neumann, los BoDeans (1) acuñaron un estilo de raíces pegajoso con Love And Hope And Sex And Dreams (1986), un estilo que corría la gama desde los Everly Brothers a Fleetwood Mac (como su éxito de 1991 Good Things lo probaría). EIEIO (1) fueron aún más variados, evocando a Byrds, Little Feat, Band y otros maestros del rock de raíces en Land Of Opportunity (1986).

Minneapolis, la nueva meca del hardcore después de su renacimiento, dirigidos por Husker Du y los Replacements, fue igualmente fecunda. Home In The Heart Of The Beat de Beat Rodeo (1986) fue uno de los álbumes que contrarrestaban el monopolio del hardcore.

Sin embargo, la historia de éxito de Minneapolis fue la de Soul Asylum (2), originalmente discípulos de Husker Du, cuyo Made To Be Broken (1986) retenía de energía del pop-core mientras que adoptaban los clichés románticos del power-pop y del folk-rock. Al madurar el guitarrista Dan Murphy y el vocalista Dave Pirner, el estilo de la banda viró hacia un hard-rock melódico con tintes de los Replacements en Hang Time (1988). El sonido comercial de And The Horse They Rode In (1990) llevó a Runaway Train (1992), su mejor compromiso entre un himno generacional y una balada poderosa.

En Ohio, Afghan Whigs de Greg Dulli (1), quienes habían empezado como punks con Big Top Halloween (1988) y roqueros pseudo-grunge con Up In It (1990), una mezcla abrasiva de Replacements y Dinosaur Jr, redescubrieron la música soul y la balada rhythm'n'blues en Congregation (1992), una colección más calmada y pegajosa. A pesar de lo comercial, Gentlemen (1993) no sólo fue meticulosamente bien elaborado sino también el trabajo más siniestro y la confesión más perturbadora de Dulli.

Shrimp Boat de Chicago (1), con el vocalista Sam Prekop, acuñó una fusión jazz-soul-country que sonaba como una mezcla entre Camper Van Beethoven y los Minutemen, particularmente en su segundo álbum, Duende (1992).

Una de las revisiones más originales y radicales de la tradición blues y country fue llevada a cabo por un grupo canadiense, los Cowboy Junkies (1), dirigidos por los hermanos Michael (guitarra y composición) y Margo (vocales) Timmins. Trinity Sessions (1988) desfilaba lamentos espectrales y melancólicos susurrados en una atmósfera de película noir por una vocalista que sonaba como la cantante de un cocktail lounge o una Marlene Dietrich de un burdel de la frontera.

Alt-country 1988-89

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

En Chicago, al final de la década, el rock de raíces se transformó en un estilo que era la música country de Nashville traspuesta a las pequeñas habitaciones de la juventud inconforme en los pequeños pueblos de las tierras centrales. Souled American (2), formado por los cantautores Joe Adducci y Chris Grigoroff, con el guitarrista Scott Tuma, e inspirados por Camper Van Beethoven, grabaron uno de los álbumes más lunáticos de la era a, Fe (1988), un caldo idiosincrático de country, blues, jazz, reggae y zydeco, entregado en los ritmos flojos y letárgicos de los Cowboy Junkies. Esa locura fue reemplazada por destreza técnica en Flubber (1989), pero el letargo lúgubre de Frozen (1994) y Notes Campfire (1997), erosionados por las canciones de pesadilla extensas y por sesiones instrumentales orientadas hacia la textura, reinventaron su sonido alrededor de la guitarra de Tuma.

Dirigidos por los cantautores Jay Farrar y Jeff Tweedy, Uncle Tupelo (1) casi inventaron un nuevo género cuando ellos lanzaron No Depression (1990), una colección de baladas country tocadas con la furia del hardcore. Abandonando el filo punk y enfocándose en las historias deprimentes, el tour de force acústico de March 16-20 1992 (1992) y mentó más que un género: Creó un movimiento para una música sincera, populista y política. Anodyne (1993) se acercaba al encanto comercial de este día. Después de que se separaron, los dos líderes formarían dos de las bandas más influyentes de los 1990s: Son Volt y Wilco.

Después de los melancólicos y nostálgicos Jayhawks (1986) y Blue Earth (1989), los Jayhawks por el vocalista Mark Olson y el guitarrista Gary Louris, hicieron un álbum inspirados por Neil Young y Gram Parsons, Hollywood Town Hall (1992), que abrazaba la cultura de la población urbana en busca de un candor rural. Tomorrow The Green Grass (1995) virtualmente empezó una nueva carrera, gracias a los arreglos deslumbrantes y armonías que sonaban a Fleetwood Mac y Crosby Stills Nash & Young.

El pop ingenuo de Vulgar Boatmen de Florida (1) on You And Your Sister (1989) estaba dedicado a historias simples de la vida de todos los días.

Estos grupos plantaron las semillas para el fenómeno "alt-country" de los 1990s.

Nashville, 1982-89

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

En la segunda mitad de la década, Nashville presenció un renacimiento generacional sí mismo. Los "vaqueros urbanos" de los 1970s (Kenny Rogers, Dolly Parton, Barbara Mandrell), quienes habían transformado a la música country en un producto, estaban cada vez más lejos de las generaciones más jóvenes. El movimiento de los "nuevos tradicionalistas" tendió un puente en este espacio, que hacia referencia al honky tonk y a los forajidos, y a veces tomaba prestado de la estética casual y furiosa del punk-rock. Los primeros neo tradicionalistas fueron Alabama de Randy Owen, una banda country-pop que tenía éxito en tonadas alegres tales como Tennessee River (1980), Feel So Right (1981) y Love In The First Degree (1982). Ricky Skaggs quien estremeció al mundo de la música country con Waiting For The Sun to Shine (1981), en el cual el tocaba instrumentales de bluegrass a alta velocidad y melodías complicadas con la conducta casual de una banda de rock sureña. George Strait, con Strait from the Heart (1982), definió el ritmo para el resto del grupo, como lo hicieran los éxitos de John Anderson Wild and Blue (1982), Swingin' (1983) y She Sure Got Away With My Heart (1984). Randy Travis' Storms Of Life (1986) y Clint Black's Killin' Time (1989) también definieron nuevos estándares. Earl Thomas Conley, por el otro lado, puso nuevos récords de ventas con Fire And Smoke (1981), Holding Her And Loving You (1983), etc. Sin embargo, fue Garth Brooks quien se convirtió en la superestrella de los neo tradicionalistas con los numerosos éxitos de No Fences (1990) y Ropin' the Wind (1991).

Entre las vocalistas femeninas, Reba McEntire y Wynonna Judd eran las nuevas reinas de Nashville. Pero Rosanne Cash afirmaba una vista menos pasiva de las mujeres en la música country con My Baby Thinks She's A Train de Leroy Preston (1981), Blue Moon With Heartache (1981), Seven Year Ache (1981), Runaway Train de John Stewart (1988), y el concepto marital Rhythm and Romance (1985).

Esas eran las estrellas. Otros nunca alcanzaron las listas, pero no eran menos hábiles en el nuevo idioma, por ejemplo, Jim Lauderdale, un compositor prolífico cuyo mejor álbum fue probablemente Planet of Love (1991).

La música de Lyle Lovett (1) era difícilmente música country en absoluto. Su debut, Lyle Lovett (1986), tomaba prestados del country, rock, rhythm'n'blues, jazz, folk y pop. Pontiac (1988) alcanzaba un balance formidable de atmósfera, composición, ritmo y melodía. Lovett aún abrazó a una gran banda de jazz con His Large Band (1989).

Guitar Town (1986), por Steve Earle (2), estremeció la escena con su sonido fuerte y frenético que mezclaba rockabilly, honky-tonk y blues, tomando la actitud de los Rolling Stones y el énfasis del rock populista de Bruce Springsteen; Mientras que el enunciado maduro de Transcendental Blues (2000) emanaba la calidad etérea y música de la música de John Fahey.

Dwight Yoakam (1), quien había debutado en 1984 en un estilo acústico y sin adornos, no duró con el ecléctico e introvertido If There Was a Way (1990) y This Time (1993), finalmente ayudado por arreglos adecuados.

Junior Brown (1) eran virtuoso cuya guitarra transformó a 12 Shades of Brown (1990) en uno de los álbumes country más innovadores de todos los tiempos.

Vince Gill regresó un sonido más pop con sus éxitos Look At Us (1992) y I Still Believe In You (1992).

Entre intérpretes femeninas, Trisha Yearwood fue probablemente la única que podría reclamar ser la heredera de Linda Rondstadt, empezando con She's In Love With The Boy (1991).

Al final de la década, Patty "Loveless" Ramey fue la contraparte femenina de Vince Gill, teniendo éxito con Timber I'm Falling in Love (1989), el gancho y riff irresistible de I'm That Kind of Girl (1990), Blame It on Your Heart (1993), You Can Feel Bad (1996), Lonely Too Long (1996).

Mary Chapin Carpenter de Washington Mejía como la cantautora de mezcla definitiva, al unir country, folk, pop, rock y feminismo en Hometown (1987) y contribuir a la renovación del sonido Nashville con Come On Come On (1992) antes de que será filosófica en Time Sex Love (2001).

Blues, 1980-81

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

El fenómeno blues de los 1980s fue el guitarrista nacido en Georgia Robert Cray, quien introducía un fraseo vocal sensual y con tintes de soul y un estilo jazz virtuoso, influido por Albert Collins. Su progresión desde Bad Influence (1983), que contenía principalmente material original, Strong Persuader (1986), su mejor vendido, correspondía con la maduración de su visión populista.

La guitarra quirúrgica de Johnny Copeland de Texas, se reveló en Copeland Special (1981), permanece como un compromiso pecador entre Albert Collins y B.B. King.

El guitarrista de Wilson Pickett, Robert Ward, quien fue descubierto a los 52 para Fear No Evil (1990), fue el neo tradicionalista de su generación.

Entre músicos blancos, George Thorogood en Delaware, Roomful Of Blues en Rhode Island, los Fabulous Thunderbirds en Texas, continúan tocando el blues para la generación punk.

Raíces instrumentales, 1985-88

TM, ®, Copyright © 2005 Piero Scaruffi All rights reserved.

La música surf y la música instrumental de los sesentas fue mejor representada por Shadowy Men On A Shadowy Planet (11), pero les llevo algo de tiempo el guitarrista Brian Connelly y su cohorte para lanzar un álbum de larga duración. Una secuela de EPs excelentes, tales como Love Without Words (1985), Wow Flutter Hiss (1986) y Schlagers (1987), refinaron su acercamiento al género, el cual es una mezcla de nostalgia y neurosis, de anticuado y posmoderno. Sus viñetas instrumentales derivadas del blues, pop, country, rockabilly, surf, Ennio Morricone, Duan Eddy, y muchos otros íconos sónicos del pasado sin siquiera referenciarlos "literalmente". Esas viñetas eran como metáforas impresas en un subconsciente colectivo. Su obra maestra, Dim The Lights Chill The Ham (1992), fue el primer álbum desde los Raybeats en revolucionar la idea del rock'n'roll instrumental, mientras mantenía una actitud amorosa a` la Leo Kottke. Sport Fishin' (1993) son poco más serio y menos efervescente.

La elasticidad del género alrededor del mundo fue probada, por ejemplo, por C'mon Do The Laika de Laika & The Cosmonauts (1988) tan lejos como en Finlandia.