Una Historia de la Musica Rock

por piero scaruffi

(Traducido por David Medina)

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Música bailable para punks

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La música disco estado floreciendo al mismo tiempo que el punk-rock se estaba esparciendo como un fuego salvaje alrededor del mundo. Era inevitable que las dos culturas se unieran. Y fue una unión de dos civilizaciones extrañas, ya que una sostenía valores que eran casi la negación de la otra.

Nueva York fue, otra vez, el lugar natural para encontrarse. Blondie definió una fusión de hedonismo disco y estética punk que sería influyente a través de la siguiente década, a pesar del hecho de que In The Flesh (1976), Heart Of Glass (1978), Dreaming (1979), Atomic (1979) y Call Me (1980) eran simplemente música disco llana cantada en un tono decadente.

Madonna se convertiría en la híbrido disco/punk definitiva. Técnicamente, ella redefinió la balada rhythm'n'blues en la edad de los ritmos electrónicos polirítmicos. Sociológicamente, ella legitimizó una apariencia casi ninfómana, una especie de culto de su personalidad sexual, un culto que permanece como el equivalente femenino del hedonismo de Mick Jagger y Jim Morrison más que de las insinuaciones sensuales de las reinas de la disco, promoviendo la promiscuidad como ninguna otra artista femenina lo había hecho antes. Culturalmente, ella entendía el valor de la comunicación multimedia en la era de los videoclips. Líricamente, ella redefinió continuamente una autobiografía mórbida. Después de crear un personaje dramático que es independiente, cínica y desapegada, y expandirla para abarcar un contexto histórico completo, ella analizó los matices que transformaban una vida ordinaria en una vida mitológica. En por lo menos cuatro años canciones tales como Everybody (1982), Lucky Star (1983), Borderline (1984), Material Girl (1984), Crazy For You (1984), Into The Groove (1986), Papa Don't Preach (1986), Open Your Heart (1986) jugaban en los cuatro niveles, un nivel ayudando los otros tres a aumentar su mordacidad. Su mejor música ni notablemente más adelante en su carrera: Isla Bonita (1987), quizás su obra maestra melódica, Vogue (1990), Ray Of Light (1998), Hung Up (2005), impulsados por los ritmos más torrenciales carrera.

Notablemente, fueron mujeres quienes llevaron la actitud punk a las discos. Las heroínas vulgares del punk eran tan excéntricas y nihilistas como sus contrapartes masculinas, pero en contraste con la tradicional mujer música era mucho más fuerte.

Mientras que actos tales como Pat Benatar (Andrzejewski) y Cyndi Lauper eran simplemente indulgentes en apariencias provocativas (siendo pionera la coreógrafa Toni Basil), una generación entera de muchachas empezó a reinventar el ser femenino. Los sesentas habían introducido la minifalda y la liberación sexual. La revolución punk introdujo algo que era casi una contradicción en términos: mujeres que actuaban vulgar y se veían mal y lo hacían a propósito. No era la emancipación de la mujer, era la negación de los valores femeninos, el punto final de un proceso que había sido el tema subyacente y sin nombrar de tantos cambios sociales del siglo. Lo que cambió fue la definición misma de "sexy".

Una fusión más sofisticada del espíritu punk y la música bailable vino con las bandas que asimilaban el ritmo de la música funk dentro del formato de la canción new wave: los Talking Heads (13) dirigían el grupo. 77 (1977) revelaba una extraña combinación de actitudes cerebrales, melodías ingenuas y fábulas surrealistas. La estrategia oblicua que David Byrne empleaba para poner en música su filatería psicótica era igualada por una sección rítmica con capacidad para ritmos bailables y tribales. Cada una de las viñetas de los álbumes era pegajosa, propulsora y sutilmente aguda. More Songs About Buildings And Food (1978), el álbum que inauguraba la colaboración de Byrne con Brian Eno, enfatizaba el elemento rítmico, el cual alcanzó proporciones de tótem en Fear Of Music (1979), una colección de música disco orgiástica con sobre tonos étnicos y arreglos electrónicos. El toque de Byrne seguía siendo evidente en el sentimiento oscuro y perturbador que está bajo las canciones. Lejos de una simple "comercialización", Byrne y Eno estaban observando estructuras musicales que trazaban geometría y caos artísticamente. El programa de Eno de "occidentalización" de la música del tercer mundo a través de una fusión calculada de futurismo y primitivismo se permea en Remain In Light (1980), la cual contiene aún menos posturas intelectuales de Byrne. Sin Eno, los Talking Heads retornarían a un estilo más simple de tonadas pegajosas. La carrera solista de David Byrne (1) fue menos exitosa: mientras que sus colaboraciones con Brian Eno, My Life In The Bush Of Ghosts (1981), un producto de la fascinación de Byrne con el funk, y el ritmo general, y las habilidades del dúo para manipular sonidos, fue inmensamente influyente, el resto de las aventuras de Byrne en el pop étnico se ha alejado mucho de ser aventurosas o revolucionarias.

ESG, un grupo dirigido por tres hermanas cantantes y percusionistas y especializadas en ritmos hipnóticos tales como You're No Good (1981), Liquid Liquid, cuyo futurismo exótico alcanzó su cima con la sesión melódica extensa Rubbermiro (1981), Defunkt, y los Bush Tetras (1), cuyo Rituals (1981) quizás el álbum más desolador de esta escuela, usando el funk para crear una mezcla improbable de kitsch y neurosis que era el epítome del "entretenimiento" en la edad oscura del punk.

El saxofonista y vocalista James Chance (12) surgió como un músico "no wave" en 1978, líder de los Contortions. Sus tiempos desarticulados y sin gracia, guitarra disonante (Jody Harris), saxofón grandioso, y su canto repelente y visceral otorgó a Buy The Contortions (1979) una calidad de sabotaje sónico. La ultra fusión abominable de James Chance fue un punto de unión ideal para Albert Ayler, Captain Beefheart y James Brown. El ímpetu salvaje y los pasajes instrumentales neuróticos significaban un colapso nervioso generacional. Off White (1979), acreditado a James White, fue, en cambio, un ensayo posmoderno relativamente eficiente que transformaba los bacanales de los álbumes previos en ejercicios de deconstrucción. Sax Maniac (1982), ejecutado por un grupo bailable anticuado (trombón, saxofón, trompeta, coro femenino), resumía la selva estilística y el personaje "retorcido" de Chance.

Stickmen de Filadelfia (1) estuvieron cerca de formular la misma poción mortal, particularmente en This Is The Master Brew (1982).

Love Of Life Orchestra de Peter Gordon (1) conducía el experimento más burdo en la música bailable, empezando con Extended Niceties (1979), posiblemente la obra maestra absoluta de la música disco. Gordon ponía capaz de teclados y metales en ritmos sintéticos y producía kitsch instrumental que era básicamente un montaje de clichés (reggae, ska, surf, twist, funk, ...) Al aplicar las técnicas de la música de vanguardia a la música popular y bailable, al hacer la vivisección de la naturaleza del "easy listening", Gordon proveía indirectamente un fresco social alucinado. La calidad semiótica de su programa meta-musical es evidente en Geneve (1980), cuyas piezas son mini sinfonías para estereotipos de la música comercial. Relacionado con el arte pop de Andy Warhol y con el postmodernismo a grosso modo, la misión de Gordon adopta como medio la elegancia decadente de las costumbres lúdicas, y se pone la meta de socavar el imaginario colectivo del entretenimiento.

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Como de costumbre, la enfermedad se esparció hacia el oeste, vía los Suburbs (1) en Minnesota, cuyo Credit In Heaven (1981) servía el disco-pop más ecléctico de la era, y Was Not Was (1) en Michigan, herederos de las parodias sardónica e histriónicas de George Clinton y del sinsentido demente de Frank Zappa, cuyo Was Not Was (1981) y álbumes subsecuentes eran maravillas de arreglos, rompecabezas sónicos estilizados que ofrecían una re interpretación efervescente de la música negra bailable en un contexto blanco de alta tecnología (y hard-rock).

En Canada, Martha & The Muffins unía a los B52's, el sonido Canterbury y el pop-jazz en Metro Music (1979).

Y eventualmente alcanzó California, con baladas synth-pop triviales tales como No More Words de Berlin (1984), para alcanzar los laboratorios experimentales de lo subterráneo. Romeo Void y Voice Farm (1), cuyo World We Live In (1982) era una banda sonora para una alineación cibernética, elevaba el ánimo de las multitudes punk de los clubes nocturnos de San Francisco mientras que Wall Of Voodoo de Stan Ridgway (1), preparaba las visiones apocalípticas de Call Of The West (1982), tales como Mexican Radio, y Oingo Boingo (fuertemente influenciados por el renacimiento del ska británico) vagó por las discos de avanzada de Los Angeles. Missing Persons (Words, 1982) estaba formado por los asociados de Frank Zappa (el guitarrista Warren Cuccurullo, el bajista Pat O'Hearn, y el baterista Terry Bozzio).