El carácter de la conciencia
*
La estructura de la vida y el significado de la materia
*
Trad. por Héctor Tormos
López
"La inteligencia no es conocer la respuesta,
si no hacer la pregunta"
Scaruffi, Piero
Tít. original:
The Nature of
Consciousness
The Structure of Life and the Meaning of Matter
Todos los derechos reservados © 2006 por Piero
Scaruffi
Segunda
edición 2008
ISBN
0-9765531-1-2
Ciencia cognitiva, inteligencia
artificial, filosofía de la mente, biología, lingüística
Impreso y publicado en EEUU
Más información: www.scaruffi.com
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1. PREFACIO 4
2. MENTE
Y MATERIA. 9
3.
LA
INTELIGENCIA DE LAS MÁQUINAS.................. 37
4.
COGNICIÓN:
UNA PROPIEDAD GENERAL DE LA MATERIA 70
5. SENTIDO
COMÚN: INGENIERÍA MENTAL. 87
6. CONEXIONISMO
Y MÁQUINAS NEURALES................ 103
7. DENTRO
DEL CEREBRO................ 112
8.
MEMORIA: EL
CRECIMIENTO MENTAL................ 142
9. SUEÑOS 163
10. EMOCIONES............. 176
11.
REALISMO ECOLÓGICO:
LA MENTE PLASMADA................ 195
12.
LA EVOLUCIÓN
VITAL: DE DISEÑADORES Y DISEÑO 210
13.
LA FÍSICA DE
LA VIDA................ 246
14.
ALTRUISMO:
DE ENDOSIMBIOSIS A SOCIOBIOLOGÍA..... 272
15. LENGUAJE:
LAS MENTES HABLAN................ 303
16.
HISTORIA DEL
LENGUAJE: POR QUÉ HABLAMOS............. 327
17. LA
METÁFORA: CÓMO HABLAMOS............. 342
18. LA
PRAGMÁTICA: QUÉ HABLAMOS............. 351
19.
SIGNIFICADO:
UN VIAJE AL CENTRO DE LA MENTE................ 357
20.
AUTO-ORGANIZACIÓN
Y LA CIENCIA DE LA EMERGENCIA............. 372
21.
LA NUEVA
FÍSICA: LA ASIMETRÍA UBICUA 391
22.
LA HISTORIA
DE LA CONCIENCIA............. 467
23.
CONCIENCIA:
EL FACTOR DE LAS ILUSIONES................ 485
24.
LA FÍSICA DE
LA CONCIENCIA............. 520
25.
EL YO Y EL
LIBRE ALBEDRÍO: ¿PENSAMOS O SOMOS PENSADOS?............. 544
26.
FINAL: ¿CUÁL
ES EL SIGNIFICADO DE TODO?. 557
Cuando haya terminado de leer
este libro vd. será otra persona. No me refiero a que este libro vaya a cambiar
la manera en que piensa o actúa, tan solo al hecho de que las células de su
cuerpo, incluídas las neuronas de su cerebro, no paran de cambiar. Cuando vd.
termine de leer este libro será “literalmente” un cerebro distinto en un cuerpo
diferente. Cada palabra que lee afecta a las conexiones neuronales. Y cada
respiración pauta el metabolismo de sus células. Este libro trata de lo que le
acaba de suceder.
Como
toda obra que merezca ser leída el propósito de ésta es suplir una carencia. En
mi caso es la carencia de libros con una perspectiva interdisciplinar y global
del estudio de la mente. Si bien muchos libros pretender tratar de eso, la
mayoría se centra en una o dos disciplinas o teorías que el autor ataca o
defiende.
Ante
todo, mi libro intenta ser una introducción accesible y estimulante a esos
estudios de variadas disciplinas: filosofía, psicología, ciencia computacional,
matemáticas, biología, neurología y física.
Este libro describe sucintamente todas y cada una de las teorías
modernas (sobre la conciencia, la cognición y la vida) que conozco.
Sin
ser su clave, este libro ofrece también una opinión humilde acerca de cuál
puede ser la solución al misterio de la conciencia.
Una pregunta popular en nuestro
tiempo es ¿cuál es el sentido de la vida?
y siempre me ha parecido desorientadora porque, primero, deberíamos ser capaces
de responder a la más básica cuestión ¿cuál
es el sentido de la materia? Este libro no puede responder a ninguna de
ellas, pero intenta al menos conectarlas.
La física ha explicado todo lo
que hemos encontrado en el universo. Sabemos cómo empezó y cómo terminará. Sabemos
qué lo conduce. Sabemos qué lo hace así. Nuestro conocimiento sobre interacción
fundamental y partículas elementales crece diariamente. ¿Qué hace falta para
que algo viva y piense? ¿Podemos “construir” una máquina que viva y piense?
¿Qué es el pensamiento (la conciencia)? ¿Y qué es la vida? La física no
contesta a esto, de hecho, nunca ha intentado contestarlo, pues la vida y el
pensamiento estaban considerados más allá del alcance de las fórmulas. Hoy, en
cambio, científicos de diversas disciplinas ven en la vida y el pensamiento
algo estudiable al igual que las galaxias y la electricidad. La mayor
revolución de nuestro siglo quizá sea la idea de que el pensamiento y la vida
puedan explicarse con fórmulas matemáticas, como cualquier otro fenómeno universal.
La ciencia podría no volver a ser la misma de nuevo, literalmente. Cualquier
teoría científica que no represente creíblemente la conciencia y la vida es
defectuosa desde el comienzo, ya que ignora los dos fenómenos de los cuales
depende nuestra existencia. Estamos vivos y
conscientes, y hasta ahí sabemos.
Vivimos
una época en que el estudio de la conciencia, la cognición y la vida no es sólo
una especulación filosófica. Está, de hecho, expandiéndose por un número
creciente de disciplinas. Por primera vez en la historia convergen numerosos
especialistas (neurólogos, biólogos, físicos, matemáticos, científicos de la
computación, psicólogos) en una materia.
Una nueva concepción de la
naturaleza emerge lentamente, abarcando galaxias y neuronas, la gravitación y
la vida, moléculas y emociones. En lo que supone la culminación de siglos de
estudio de la naturaleza, la humanidad se acerca ahora al sujeto más espinoso
de todos: nosotros. Somos parte de la naturaleza pero, históricamente, la
ciencia nos ha dejado entre bastidores, limitando nuestro rol al de espectador.
Por un largo tiempo los humanos
hemos tenido un estatus privilegiado. Pero parece que ya no podemos evitar el
asunto fundamental: lo que hemos estudiado durante siglos no es otra cosa que
nosotros, aunque disfrazados de teorías del universo y partículas elementales
(teorías de lo que “vemos”). Y ahora parece que es momento de enfocar el
verdadero problema: la mente humana nos parece el último y más refinado
producto vital. Y la vida nos parece la última y más refinada consecuencia de
la materia. Ahora necesitamos una teoría universal en que conciencia, cognición
y vida no sean rarezas sino ladrillos para construirla.
El hecho de que todavía no tengamos una buena teoría de la mente significa,
probablemente, que todavía no tenemos una buena teoría del universo. La
conciencia es, quizá, el gran misterio del universo y la razón de que esto
pueda ser así yace en la insuficiencia científica al explicar fenómenos
naturales. En cierto modo, la nueva ciencia de la mente estudia algo más que la
mente: está indirectamente reformulando el programa general de la ciencia.
En cada hito de la historia científica un cambio de paradigma permitió
explicar fenómenos antes incognoscibles.
El reto, ahora, es explicar por qué somos.
Y lo que somos.
Finalmente, este libro va sobre el espacio entre “yo” y “mí”[1].
Comencé este libro en 1997. Se publicó como Thinking about Thought en 2003 y, desde
entonces, ha sido ampliamente expandido y revisado. Esta nueva edición contiene
material que apareció antes en mi página web www.scaruffi.com.
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encontrar mi dirección de correo electrónico. Agradezco comentarios de
lectores, sean sobre erratas u opinión.
Piero Scaruffi
Redwood City, noviembre 2006
Sobre mí
Poca gente está cualificada para escribir un
estudio tan ambicioso sobre una disciplina tan nueva. Confieso que no soy uno
de ellos. Tras dirigir el Olivetti
Artificial Intelligence Center durante varios años, en 1995-96 pasé dos en
la Univ. de Stanford estudiando ciencia cognitiva (una beca concedida
amablemente por Robert Engelmore del Knowledge
Systems Laboraty). En perspectiva, ése fue el comienzo del libro;
simplemente recogí información de todas las disciplinas con el propósito de
sintetizarla. Imagino que ése continuará siendo el propósito de mi vida, aunque
haya perdido la oportunidad dentro del ámbito académico.
Mi formación fue desordenada. Me gradué en
matemática pero mi tesis fue sobre física teórica (donde me introduje en la
teoría cuántica y de la relatividad). Trabajé en la industria del software y,
finalmente, investigué sobre inteligencia artificial.
En mis otras vidas escribo sobre música, cine y
literatura y trabajo en la historia del conocimiento humano desde el albor de
la civilización hasta nuestros días. He publicado poesía y ganado premios. He
viajado a más de 120 países.
Cómo leer
este libro
Creo que todos los lectores se interesarán por las ideas principales
descritas en cada capítulo pero, probablemente, la mayoría de los lectores no
se interesarán por los detalles.
Cada capítulo contiene una pequeña introducción temática y luego unos
párrafos que resumen las teorías de los principales especialistas.
No suelo tomar partido. Resumo el trabajo de
investigadores para que vd. decida.
(Pido perdón a estos investigadores: una página para resumir su trabajo es,
evidentemente, una lectura muy superficial de sus teorías. Mi intención es ampliar, no profundizar).
A medida que vd. avance
en el capítulo, las teorías serán más difíciles y, a veces, repetitivas.
Dependiendo de su nivel de interés quizá quiera absorver todo el contenido o
más bien pasar al siguiente capítulo.
Mis propias ideas,
normalmente, quedan reservadas al final de cada capítulo. No hace falta que
diga que no se pierde vd. demasiado si las obvía.
Tengo la sensación de
que, para la mayoría, la mejor manera de leer este libro es “en capas”: primero
ojee todos los capítulos (céntrese en la primera mitad del mismo) y luego relea
profundizando un poco más.
La generosa bibliografía
al final de cada capítulo debe ayudarle a seleccionar lo que quiera seguir
leyendo, dependiendo de qué cosas sean las que más le interesaron (los títulos
en negrita son aquellos recomendados para neófitos).
El grueso del material
sobre ciencia cognitiva está dividido en capítulos que corresponden
aproximadamente a facultades cognitivias (memoria, sueños, emociones, lenguaje
etc). No obstante, los capítulos “periféricos” no son menos importantes y, de
hecho, suponen la mayor parte del libro. Hay un primer capítulo sobre un
estudio de filosofía de la mente, seguido de tres capítulos sobre la
inteligencia de las máquinas. Otro largo capítulo sobre física está flanqueado
por tres de biología.
Comenzar con una
investigación filosófica puede no ser lo mejor en un libro que promueve una
nueva ciencia. Si bien la filosofía importa poco cuando tienes muchos datos respectivos
al alcance, los filósofos de la mente enmarcaron el problema. El lector probablemente tiene su opinión acerca de qué
es la conciencia y de dónde viene. Tras leer el primer capítulo, y las
diferentes teorías de esos filósofos, es probable que el lector que antes
tuviera una opinión firme sobre la conciencia piense que sus convicciones eran
algo pueriles. Por eso, el primer capítulo puede ser útil para “airear el
ambiente”.
E igual para la
inteligencia artificial. Sean posibles o no las máquinas “inteligentes” (o,
mejor, conscientes), la empresa de construir una nos ha forzado a preguntar qué
es la conciencia y de dónde viene. El hecho de que todavía estemos lejos de
conseguirlo significa que es imposible, o que seguimos a oscuras al respecto.
Los capítulos sobre
biología ofrecen el conocimiento necesario para contextualizar la cognición.
Nuestro cerebro actúa en el mundo. Un organismo no vive en un universo vacío.
El origen y la evolución de la vida son también relevantes. La naturaleza del
altruismo (que parece definir la esencia del darwinismo) es importante para
entender nuestra mente. Las teorías físicas y matemáticas, básicamente,
abstraen principios generales aplicables a otros campos (posiblemente la
neurobiología). A través de estos capítulos introduzco las bases de la vida
(e.g. el código genético, el ADN, la estructura celular etc).
El capítulo sobre el
cerebro es bastante directo: resume lo que sabemos de su estructura y sus
funciones. Ídem para los tres capítulos sobre biología. Neurología y biología
son ambas esenciales para entender el “qué” y el “por qué” de la cognición. Los
tres capítulos sobre el sueño y las emociones son bastante más especulativos.
Hay cuatro capítulos
sobre el lenguaje, cada uno referido a una de sus diferentes dimensiones
(estructura, origen, metáfora y pragmática). El capítulo sobre la significación
es más bien técnico (para los estándares de este libro) pero sentí que una
breve introducción al debate sobre la verdad y el significado no podía ser
omitido. Sáltelo si le resulta tedioso.
El capítulo de la física
es esencial. Cualquier otro es útil por sus especulaciones filosóficas,
biológicas, matemáticas o psicológicas pero, al final, la física es quien mejor
sintetiza nuestro conocimiento del cosmos. Quienquiera que tenga opinión sobre
la vida, la cognición o la conciencia sin pericia en mecánica cuántica y
relatividad, no está más que mintiéndose.
Los últimos capítulos
versan sobre la conciencia, reconociendo todas las principales teorías que
conozco. De éstos, tres capítulos cubren las teorías biológicas de la
conciencia (basadas en la física clásica), teorías de cómo la conciencia
emergió y, finalmente, teorías de la conciencia basadas en la física moderna.
Como en capítulos anteriores, no se sorprenda si encuentra contradicciones:
actualmente apenas hay consenso sobre estas teorías. La física es un
sorprendente monolito de estabilidad sobre qué importa y cómo funciona. No
existe nada similar en la ciencia conciencial. Finalmente, hay un capítulo
separado sobre las teorías de la percepción propia, aunque ésto haya sido ya
tratado en capítulos previos sobre el cerebro y la conciencia.
El último capítulo es
una colección de respuestas a preguntas frecuentes. Conferenciando sobre este
tema, la audiencia me suele preguntar siempre lo mismo. Durante muchos años me
resistí a dar credibilidad a estas preguntas, aceptando luego que no las podías
eludir indefinidamente.
El carácter de estos
capítulos varía enormemente.
Dependiendo de la
formación e intereses que vd. tenga, los tres o cuatro primeros capítulos
pueden entusiasmarle o sedarle. Pase lo que pase, no asuma que el resto de la
obra es igual. En cierto modo, cada capítulo refleja el estilo y los métodos de
las disciplinas que compendia.
Anteriores lectores alaban continuamente la segunda parte del libro y critican la primera. Sigo pensando, no obstante, que la primera (más técnica) es necesaria para contextualizar la segunda (más especulativa). Libros que sólo tratan de la vida o la conciencia no están educando al lector si no jugando con él.